Héctor Padilla
(06-Oct-2008)
Generan mayor contaminación, riesgos a la salud e incluso daños a los carros, pero ante la falta de educación vial de los automovilistas, para la Secretaría de Vialidad y Transporte (SVT) los topes son un mal necesario.
Además, esas protuberancias del pavimento,que tienen como objetivo reducir la velocidad de los conductores, son un dolor de cabeza para la dependencia, pues brotan de la noche a la mañana en calles donde, sin autorización, vecinos o comerciantes consideran que son necesarios.
Hay topes de todos tamaños y al menos un 30 por ciento son irregulares en las calles. Es la "epidemia" que aqueja las vialidades de la Ciudad, una consecuencia de que para muchos conductores los señalamientos o el balizamiento no son suficientes para respetar límites de velocidad, reconoce José de Jesús Mejía Mendoza, director de Infraestructura Vial de la SVT.
"No deberían existir los topes, desgraciadamente no tenemos la educación vial que nos haga ir a la velocidad que nos están marcando, ésta es la problemática mayor", explicó.
"Alrededor de un 30 por ciento son sin autorización, porque esos como que son espontáneos, nacen de la noche a la mañana y aunque nosotros les solicitamos a los ayuntamientos el retiro de los mismos, ya que esto es una facultad de ellos, en muchos casos se quedan durante algún tiempo y muchas veces no los reportamos porque no nos damos cuenta de su existencia".
Mejía Mendoza desconoce cuántos topes existen en la Ciudad, aunque detalló que un reductor de velocidad bien hecho debe medir un metro de ancho y hasta 10 centímetros de altura, para asegurar un paso correcto.
La Secretaría de Vialidad es la encargada de aprobar o rechazar las solicitudes de topes, pero los ayuntamientos son los encargados de instalarlos y retirarlos. La tendencia es ir reduciendo la existencia de topes a excepción de los que se encuentran tanto en escuelas como en iglesias.
Cada vez que un auto frena y acelera en un tope, se origina un gasto extra de alrededor de 3 mililitros de combustible, de acuerdo con la UNAM. Si en la Ciudad circulan un millón 500 mil autos y cada uno cruza en promedio 10 topes al día, de los 40 mil que calculan hay, eso provoca que se consuman alrededor de 42 mil litros más de gasolina diariamente.
Por ejemplo, el año pasado en la Colonia Miravalle, en Guadalajara, fue implementado un operativo para eliminar topes a fin de contribuir a la reducción de las fuertes emisiones contaminantes que ahí se registraban.
También pueden causar daños a los vehículos, que van desde el maltrato a la suspensión, mofle y rines, hasta perjudicar la salud de las personas por daños en la columna vertebral o desprendimiento de la retina, además de provocar congestionamientos viales.
En otro caso, Vialidad solicitó retirar algunos reductores de velocidad que se encontraban en la Colonia Colinas de San Javier, pues había hasta cinco seguidos, sobre todo en las avenidas Acueducto y Pablo Neruda.
"Había como cinco o seis topes continuos (en Colinas de San Javier); era innecesario", dijo.
Gasto excesivo
Al acelerar y frenar debido a los topes, los autos generan un consumo mayor de gasolina.
40 mil topes calculan las autoridades que hay en la Ciudad.
3 mililitros de combustible gastan de más los coches cada que frenan.
1'500,000 autos circulan diariamente en la zona metropolitana.
45 mil litros de gasolina extra consumirían todos los autos si cruzaran en promedio 10 topes cada uno.