La Haya EFE
09.47 El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, invitó hoy a abrir un debate "sin ideas preconcebidas" sobre los "supuestos riesgos" de los biocombustibles, de los que su país es uno de los principales productores mundiales.
"Es necesario discutir las barreras al comercio de biocombustibles que surgen de supuestos riesgos ambientales, sociales y alimentarios", afirmó Lula en un discurso sobre cómo afrontar los principales retos mundiales.
Añadió que ese debate es "necesario y urgente, pero se tiene que hacer en base a datos y no a ideas preconcebidas".El discurso de Lula, en una sala del Parlamento holandés y en el último día de su visita de Estado a este país, tuvo lugar en medio de crecientes discusiones sobre cuáles son los efectos de los biocombustibles en el precio mundial de los alimentos y sus consecuencias en las emisiones de efecto invernadero.
Lula recordó que la caña de azúcar de la que Brasil obtiene el bioetanol "ocupa el 1% de las tierras cultivables" del país, por lo que no supone un impacto negativo para la alimentación de los brasileños.Además, destacó que la expansión de este cultivo se realiza en la región centro-sur de Brasil, por lo tanto lejos de la selva amazónica.
Lula recalcó que se está trabajando internacionalmente en un sistema de certificación de la sostenibilidad ambiental y social para el bioetanol y biodiesel, "porque queremos garantizar que se desarrollen en armonía con la naturaleza y en beneficio de la población que más lo necesita".En su defensa de los biocarburantes, Lula da Silva apuntó a que la actual degradación medioambiental se debe esencialmente a los combustibles fósiles.
Por ello, recordó que en su país la sustitución parcial de la gasolina por el etanol "evitó la emisión de 644 millones de toneladas de CO2 en los últimos 30 años y generó cerca de 6 millones de puestos de trabajo, incluidas la regiones más pobres".
Lula dijo que quiere exportar este modelo: "Brasil desea repetir esos resultados en países de Latinoamérica, África y Asia siempre que las realidades y las necesidades locales lo recomienden".En otras cuestiones, destacó el momento dulce que atraviesa la economía de Brasil, que ha dejado de ser un país deudor y ha pasado a la condición de acreedor internacional.
En el contexto de la economía internacional, reafirmó el compromiso de su país con los objetivos de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).Por ello, reiteró a los países desarrollados que den un paso hacia una liberalización equitativa y eliminen los subsidios agrícolas y otras distorsiones del comercio mundial.
Lula proclamó que se está asistiendo al nacimiento en escala mundial de una nueva geografía económica, comercial y política, en referencia a los flujos comerciales e inversiones entre Brasil y los países de Latinoamérica, África, Oriente Medio y el resto de Asia.Además, el presidente de Brasil reafirmó el compromiso de su país con el continuo impulso del Mercosur, y destacó que la creación del Parlamento del Mercosur "es el embrión de una ciudadanía verdaderamente latinoamericana