sábado, 12 de abril de 2008

400 pedalearon de pipa y guante

El nuevo paseo ciclista de los jueves por la noche convocó a tapatíos que pedalearon y exigieron espacios públicos como ciclovías


La noche del jueves, camino al parque Revolución, uno podía ver cosas así. Primera cosa rara: el semáforo se puso en rojo y se detuvieron más ciclistas que gente en auto.

Segunda cosa rara: ciclistas elegantes, dos iban vestidos de traje y cuatro mujeres con falda, adornadas con collares, peinadas como para ir a una boda y a una los tacones le volaban del pedal.

Tercera cosa rara: en el parque Revolución había cientos de ciclistas reunidos. Un joven de gabardina y su acompañante, el de chaleco y bombín, se pararon sobre una banca para decirles por qué estaban ahí: “¡Queremos recuperar los espacios públicos...!”, se perdía su voz con el ruido del tránsito de las avenidas.

ero la mayoría sabía que llegó al cruce de Federalismo y Juárez para salir a pasear en bicicleta. Esto no es cosa rara, en la zona metropolitana 2 por ciento de la población se traslada en bici.

Pero esa noche, los 400 que se reunieron querían decir algo: “¡Véanos!”, “¡Queremos ciclovías”!, “¡La calle la compartimos todos, ciclistas, peatones, automovilistas y los camiones!”, “¡En bici, un auto menos!”, “¡Queremos manifestarnos!”.

Lo único que hacían, era lo de siempre: pedalear por la calle para ir a un lugar. Avanzaron por Federalismo, hasta Circunvalación, luego dieron vuelta por Paseo de los Filósofos... la ruta estaba trazada por caminos de habituales para los ciclistas.

Pasaron por un local de spinning: “¡Vamos a un lado!”, “¡Suéltenlas!” (a las ciclas), les gritaban los ciclistas del paseo a los que pedaleaban en las bicis estacionarias. Siguieron una ruta entre calles del centro hasta llegar a Plaza Liberación. “¡La foto, la foto!”, “¡Güey, apenas con un angular, somos un chingo!”.

Decían que eran muchos porque al avanzar por las calles de doble carril los ciclistas abarcaban entre diez y quince cuadras. Cuando llegaron al final del recorrido, en el andador Escorza, el lugar se llenó. Ahí, el colectivo organizador Gdl en Bici, los esperaba con una fiesta.

Primero proyectaron un documental del uso de la bici en otras ciudades del mundo, luego un concierto de percusiones. “¡Chicos, hay agua fresca y es gratis!”, les invitó una de las organizadoras. “Ay, ya me arrepentí, me hubiera traído la bici”, dijo la amiga de una chica que sudaba la gota gorda. “Pa’l que sigue”.

El que sigue será en mayo, saldrá del mismo lugar y a la misma hora, 21:00 horas. “El Paseo Para Todos es una acción para fomentar el uso de la bicicleta como medio de transporte en la ciudad. Una oportunidad para reconocer y disfrutar las calles desde la bici. Una forma de reflexionar y reconocer a la bici como un medio de transporte alternativo.

¡Claro! También es una fiesta rodante, donde los ciclistas que circulamos a diario, y quienes quieren hacerlo, nos conozcamos, convivamos e intercambiemos experiencias”, firman en su invitación nueve elegantes ciclistas, el equipo organizador.



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