martes, 22 de abril de 2008

Movilidad: ¿qué sigue?


Movilidad: ¿qué sigue?









Por la forma como se dieron tanto la designación de Diego Monraz Villaseñor al frente del Sistema de Tren Eléctrico Urbano como los posteriores cambios legales, operados en el Congreso del Estado, para ampliar de cinco a quince años el periodo de las concesiones para el mal llamado Macrobús —si atendemos a lo dicho por el ex alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa—, se confirma lo que ya muchos nos temíamos: que los objetivos por parte del gobierno del estado en materia de movilidad urbana se habrán de limitar a poner en marcha el primer corredor del BRT, cuya infraestructura ya se viene construyendo en la calzada Independencia.

Todo parece apuntar a que Diego Monraz Villaseñor únicamente será responsable de sacar adelante el proyecto del BRT, por lo que su nombramiento como director general del Siteur difícilmente es cuestionable. Aún falta ver si el nuevo director general será capaz de armonizar el nuevo Sistema de Transporte Público Masivo con el actual Sistema de Tren Eléctrico Urbano que, según lo anunciado por las propias autoridades, se mantiene bajo el mando de quien ocupaba la titularidad del Siteur anteriormente.

Lo que sigue para el ex director del OCOIT, además de cambiarle el nombre al Macrobús, es una inmejorable oportunidad de demostrar que su capacidad de operación puede ir más allá del actual corredor Independencia, ya que desde su nueva posición le resultaría relativamente fácil desempolvar dos proyectos de corredores que fueron truncados abruptamente a fines del sexenio pasado: el primero sería el corredor Tesistán-Ávila Camacho-glorieta de la Normal que, por cierto, no le resultaría ajeno, ya que él ocupaba el cargo de regidor en el Ayuntamiento de Zapopan, precisamente cuando se le dio un importante impulso a este corredor bajo la Administración de Arturo Zamora Jiménez. El segundo corredor es el previsto para la Línea 2 del Pre-Tren, que se encontraba proyectado para llegar hasta Tetlán y que, lamentablemente, seguimos sin conocer las razones que motivaron su repentina cancelación, ya que se habían hecho las inversiones necesarias tanto para los paraderos como para la compra de las unidades que circularían.

No todo está resuelto para el gobierno del estado. Un efecto no previsto de su cambio de estrategia es el vacío que se abrió en la interlocución que medianamente venía cubriendo el propio Diego Monraz desde el OCOIT, con una serie de actores y grupos sociales interesados en impulsar la agenda de movilidad urbana sustentable. Así lo dejan ver las declaraciones hechas por Mario Silva Rodríguez, presidente del Colectivo Ecologista de Jalisco, al manifestar su preocupación por la muy probable confusión que podría darse “acerca de quién será la cabeza en ciertos temas o agendas” (Público, 19 de abril).

El gobierno del estado se encuentra nuevamente frente a una disyuntiva: pensar muy bien el perfil más adecuado para cubrir eficazmente ese vacío de interlocución y no retrasar demasiado el nombramiento del próximo titular del OCOIT. Por su trascendencia, bien podría el Consejo Económico y Social para el Desarrollo y la Productividad del Estado de Jalisco hacer una recomendación formal al respecto.

Académico de El Colegio de Jalisco
robertoa@cybercable.net.mx